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Villa15.de · Diario de viaje de Gran Canaria

Salobre Golf Resort – Un mundo propio en el sur de Gran Canaria

Villas, campos de golf y una calma poco habitual: por qué Salobre parece estar mucho más lejos del bullicio turístico de la costa de lo que realmente está.

Old Course de Salobre Golf Resort en Gran Canaria
El Old Course de Salobre Golf Resort, en un paisaje donde el golf se ha integrado de forma natural con el paso de los años.

A pocos minutos en coche de Maspalomas, la atmósfera cambia por completo. Tras cruzar la entrada de Salobre Golf Resort, el tráfico, los paseos marítimos y la intensa urbanización de la costa parecen quedar atrás casi de inmediato.

En su lugar se abre un amplio valle de palmeras, calles de golf y pequeños conjuntos de villas. El resort es extenso, pero rara vez transmite sensación de densidad. Hay espacio entre las viviendas, espacio alrededor de los campos y, en muchas zonas del valle, apenas se oye algo más que el viento y los pájaros.

Quizá esa sea la primera impresión que mejor define Salobre: uno sigue estando en el desarrollado sur de Gran Canaria y, sin embargo, el bullicio turístico de la costa parece quedar de repente a otro mundo.

Un resort que ha madurado con los años

Salobre no parece un complejo vacacional concebido de una sola vez y construido a toda prisa. Ha ido creciendo durante muchos años, y esa evolución pausada forma hoy parte esencial de su carácter.

Las palmeras y los jardines han alcanzado su madurez, los campos de golf se han asentado en el paisaje y los distintos conjuntos de villas parecen pertenecer al valle en lugar de haber sido simplemente colocados en él. Es una cualidad difícil de diseñar y todavía más difícil de acelerar.

Al mismo tiempo, se percibe una estructura clara. El resort ha sido desarrollado por la empresa canaria Satocan, y la planificación general se reconoce en las carreteras, las zonas ajardinadas y las áreas residenciales. Las nuevas zonas se integran en un concepto de conjunto en lugar de aparecer como desarrollos aislados.

Vista sobre el campo de golf y el paisaje de Salobre Golf Resort
Las amplias vistas sobre el campo y el valle contribuyen a que Salobre conserve una sensación de espacio a pesar de sus dimensiones.

Salobre y Salobre Golf Resort son dos lugares distintos

Para quien visita la zona por primera vez, conviene tener clara una diferencia. El pueblo de Salobre y Salobre Golf Resort son dos lugares distintos. Apenas los separan unos cientos de metros, pero su ambiente difícilmente podría ser más diferente.

El resort ocupa un valle apartado por encima de la costa y cuenta con su propio acceso desde la autopista GC-1. Una vez atravesada la barrera principal, el entorno está marcado casi exclusivamente por villas, campos de golf y el hotel.

Aquí no hay grandes bloques de apartamentos, calles comerciales ni los típicos paseos de los núcleos turísticos costeros. Quien busque ese ambiente encontrará mucha más oferta en Maspalomas, Playa del Inglés o Meloneras. Salobre ofrece otra forma de pasar las vacaciones.

Villas y paisaje de Salobre Golf Resort en Gran Canaria
Villas, jardines y campos de golf definen buena parte del carácter de Salobre.

La tranquilidad forma parte de su carácter

Aunque la autopista y los principales núcleos turísticos del sur están muy cerca, sorprende lo poco que se percibe de esa actividad dentro del resort. Por sus calles interiores circulan algunos coches y buggies, y es habitual cruzarse con personas paseando o corriendo. Durante buena parte del día, poco más sucede.

Esa tranquilidad también significa que Salobre no es un destino para todos los gustos. Los restaurantes, los paseos junto al mar y el ambiente nocturno no están a la puerta de casa, y para la mayoría de los desplazamientos fuera del resort el coche resulta la opción más cómoda.

Para quien busca un lugar privado y tranquilo al que regresar, sin renunciar a tener cerca las zonas más animadas del sur, precisamente esa separación es uno de sus mayores atractivos.

El golf marca Salobre, pero no lo define por completo

El propio nombre lo deja claro: el golf es una parte esencial de la identidad del resort. Las calles recorren buena parte del valle y forman parte de muchas de sus vistas. Incluso quien nunca empuña un palo convive aquí de manera natural con el paisaje del golf.

Para los jugadores, Salobre ofrece dos recorridos muy diferentes. El Old Course parece más accesible a primera vista, aunque premia la precisión y una buena estrategia de juego. El New Course es más singular y considerablemente más exigente. Ese contraste ayuda a entender por qué Salobre tiene una personalidad tan marcada entre los aficionados al golf.

Pero quizá lo más interesante sea otra cosa: el golf moldea el paisaje sin convertir todo el resort en un lugar pensado únicamente para golfistas.

Vista desde el hotel sobre el campo de golf de Salobre Golf Resort
Desde el hotel, la vista se abre sobre los campos de golf y buena parte del valle.

Un mundo propio, sin estar aislado

Lo que hace especial a Salobre no es un hotel concreto, una villa determinada ni un hoyo de golf. Es el equilibrio entre tranquilidad y cercanía.

Maspalomas y Meloneras están a pocos minutos en coche, al igual que las playas y los restaurantes del sur. El aeropuerto de Gran Canaria se encuentra además a unos treinta minutos por la GC-1. Y, aun así, la atmósfera cambia de forma perceptible cada vez que se regresa al resort.

Después de varias estancias, ese contraste termina pareciendo casi natural: abajo, junto a la costa, el sur más animado de Gran Canaria; un poco más arriba, en el valle, un mundo considerablemente más tranquilo.

Para mí, es precisamente ese contraste el que da a Salobre Golf Resort su personalidad.

Old Course y paisaje de Salobre Golf Resort en Gran Canaria
Salobre Golf Resort: un paisaje que ha ido adquiriendo una personalidad propia con el paso de los años.